Hacia una recomendaciones sobre intervención en el Patrimonio Cultural

En los dos posts anteriores publicados originalmente en Arsipe (Valor de no uso e Interferencias) podemos encontrar un hilo conductor común: el respeto con el que debemos establecer una relación con el patrimonio cultural.

Respeto, acercamiento o, en función del grado de peligrosidad para la supervivencia del bien cultural, alejamiento.

Asustan los subterfugios de dinamización territorial a bombo y platillo, que ponen en serio peligro un patrimonio que es de todos y, lo que es peor, lo supeditan a rifas y chollos al más puro estilo de promoción salvaje inmobiliaria o turística de hace algunos años y que se ha demostrado sobradamente incapaz, ineficiente y peligrosa.

Asusta el Turismo cuando le vemos los dientes y las garras. Turismo modo apisonadora que aplasta y esquilma el territorio. A expensas del político y de muchos medios de comunicación demasiado deudores. Que destroza el bosque entero para tener un acceso cojonudo con párking, restaurante y hotel para poder hacer cola y fotografiar aquel raro ejemplar que, por otro lado, ni siquiera te interesaba demasiado hasta que salió en la televisión y lo hizo irresistible.

Asusta la legión de técnicos que perdieron su criterio y ética. Que se pasaron al peor político y que difícilmente serán cuestionados o imputados cuando aquel bien que se ha mantenido por espacio de muchos años ceda y sucumba a la miríada de microorganismos vaporosos de los afortunados que se fueron a casa contentos y satisfechos y sin saber que forman parte del selecto club de los utilizados.

Asusta el voluntarismo de zapatillas de andar por casa. Sin control y sin paciencia. Legitimados localmente hasta que se quedan solos. Voluntarios que necesitan formación. Asesoramiento. Dirección. Que necesitan que se les valore y formar parte del proceso. Que se les atienda. Y se les entienda.

Y todo pasa por el respeto. Al bien que pretendemos proteger y dar a conocer y al profesional que ha dedicado sus años a formarse para poder asumir los riesgos que siempre están presentes en cualquier tipo de intervención en el patrimonio. Porque conoce las normas, procedimientos y técnicas.

Me atrevo en este post a lanzar una serie de recomendaciones que, como mínimo, deberían tenerse en cuenta a la hora de plantearse la intervención en un bien patrimonial. El punto de partida se encuentra en la necesidad de buscar unos criterios generales para cuando las cosas no se hacen tal y como deberían pero, aun así, se hacen.

Como podrá verse en algunos puntos más que en otros, estas recomendaciones están sobretodo pensadas para una intervención en un inmueble. Este documento es un punto de partida que nace para que se vaya afinando hasta llegar a unas recomendaciones más generales y basadas en la participación de profesionales que desde sus ámbitos de intervención en proyectos de conservación y restauración del patrimonio cultural estén dispuestos a hacer sus desinteresadas aportaciones.

Por último, me gustaría agradecer la inestimable ayuda de María Cervera y de Mayte Pastor, que han revisado las recomendaciones que podéis ver a continuación.

Recomendaciones a la hora de realizar una intervención en un bien patrimonial

1. Al tratarse de un bien patrimonial, nuestra primera recomendación debe ser la de contactar con profesionales que nos asesoren sobre el modo de actuación y que puedan supervisar e incluso dirigir el proceso. La buena voluntad no es suficiente y todos conocemos tristes y mediáticos ejemplos de ello.

2. Respetar el bien patrimonial. Se trata de un elemento que nos explica nuestro pasado. Nos ayuda a entender por qué nuestro territorio es de esa forma tan concreta que hoy conocemos.

3. Mantener su originalidad. Cada bien patrimonial es único y su estado es fruto de su historia. Por este motivo, nuestra recomendación es, de manera general, preservarlo tal y como se encuentre. En los casos en los que su aspecto actual sea fruto de intervenciones o restauraciones posteriores que ocultan un estado anterior más relevante desde una perspectiva artística o histórica, su estudio y actuación deberá pasar obligatoriamente por las manos de un profesional. En aquellos casos que peligre la integridad del bien, la intervención será la mínima posible y lo más respetuosa y su objetivo será, por regla general, el de consolidar más que restaurar.

4. Consolidación: los trabajos irán destinados a evitar que las grietas vayan a más y revisar la estructura y acabado para detectar posibles problemas estructurales y ver cómo afecta al inmueble el agua, las filtraciones y cualquier otro agente externo.

5. Preservación de los elementos originales: en este caso, no cubriremos agujeros o arranques de vigas que nos hablen sobre el espacio anexo original existente. En caso de que esos agujeros sean peligrosos para la conservación, procederemos a su tapado con un material diferenciado y reversible ya que nos interesa, por un lado, preservar el inmueble pero también mantener su originalidad para su correcta interpretación.

6. Reversibilidad. Cualquier intervención que se realice en un bien cultural debe ser reversible, es decir, debe realizarse con unos materiales y de una forma que permita, en caso que fuera necesario, su eliminación sin que ello afecte a la integridad del bien cultural.

7. Seguridad: a nivel estructural, debemos asegurarnos que no tenemos elementos que puedan desprenderse. Para su fijación o sustitución utilizaremos materiales específicos (ver punto materiales).

8. Acceso y delimitación: en su acceso, los materiales que tengamos que realizar serán coherentes con los utilizados originalmente en el bien (tierra del lugar, piedras similares a las utilizadas…). Para evitar accidentes, se pueden utilizar vallas que eviten caídas y que preserven el espacio del inmueble. Si es posible, evitaremos que las vallas estén fijadas al mismo bien.

9. Materiales y técnicas. La premisa es respetar y seguir los materiales utilizados en la construcción original. Para sustituciones de piedras utilizaremos las más parecidas a las originales. Como material de unión, el más parecido al original (argamasas con cal tradicional p.e.).

  @angelportoles

Valor de no uso

¡Yo no quiero ir a ver las pinturas de Altamira! Estoy convencido que puedo soportar la increíble decepción de saber que no entraré en ese espacio sagrado. Soy fuerte. Buscaré, si hace falta, nuevos hobbies y ocupaciones para los fines de semana. Quizás acabe aquel puzle. O me apunte a alguna actividad de moda estilo ganchillo. Una buena opción podría ser estar muy atento a la gente de Acción Poética La Plana-Castelló y alistarme. Vaciar mi mente y centrarme en el negro sobre blanco para, entre todos, construir un verso que conmocione al visitante ocasional.

No estoy de acuerdo con alternativas de prueba que no superan razones más allá de las supuestamente mediáticas y políticas. 5 visitantes a la semana…

¿Qué pretenden? ¿Realmente piensan que a la larga podrán armar un tinglado alrededor de algo tan delicado? ¿Cuál es el mensaje que le llega a la gente?

Parece como si el objetivo fuera generar una necesidad que no es real: la de miles de visitantes que ya sueñan con paquetes turísticos comprimidos en los que, de 10:45 a 11:05, podrán zambullirse aun sabiendo que su mera presencia es tóxica para las pinturas y el sensible ecosistema.

Valor de no uso. Hace algunos días, Jaron Rowan planteaba en el 7 simposio de la APGCC la importancia de este concepto que nos hace formar parte de una identidad colectiva. Nunca visitaré tal o cual inmueble pero eso no supone que no sea capaz de conocer y apreciar ese bien patrimonial. No iré pero debe estar. Quizás no vaya nunca a la ópera. Pero eso no quiere decir que no comprenda su valor artístico, histórico, etcétera. No espero un retorno directo pero necesito que permanezca y comprendo su importancia.

Volviendo a las pinturas de Altamira, ¡necesito no ir! Y que tú tampoco vayas. El riesgo es mayor que el beneficio. Mi responsabilidad es la de garantizar en la medida de mis posibilidades, que el patrimonio permanezca para quien venga tras nosotros. Y lo digo por pura responsabilidad. Consciente del peligro que supone para los bisontes mi mera presencia. Mi calor y mi humedad. Mis ganas de acercarme, de tocarlas y sentir lo mismo que aquellos que, hace miles de años, crearon esta emoción universal. Visitemos las réplicas. Exactas. Bien interpretadas por profesionales que nos ayudan a comprender la importancia de este patrimonio y, sobretodo, la importancia de la copia como medida de protección. De supervivencia.

 @angelportoles